Crema de espárragos trigueros

 

Crema de espárragos trigueros

Una versión ligera y aterciopelada de la clásica crema de espárragos. Al sustituir la patata por leche evaporada, logramos reducir el índice glucémico de la receta y aportar una suavidad gourmet con mucha menos grasa que la nata convencional. Un plato diurético, nutritivo y bajo en calorías.
Tiempo de preparación 1 hora 10 minutos
Tiempo de cocción 20 minutos
Tiempo total 30 minutos
Raciones 4 personas

Ingredientes
  

  • 2 manojos de espárragos trigueros aprox. 500-600 g
  • 2 puerros grandes solo la parte blanca
  • 700 ml de caldo de verduras
  • 150 ml de leche evaporada
  • 2 cdas de Aceite de Oliva Virgen Extra AOVE
  • Sal y pimienta negra al gusto
  • 1 pizca de nuez moscada
  • Puntas de espárragos salteadas para decorar

Elaboración paso a paso
 

  • Comienza lavando 2 manojos de espárragos trigueros (aprox. 500-600g). Retira la base leñosa, corta las puntas superiores (unos 4 cm) y resérvalas para el final. Trocea el resto de los tallos.
  • En una olla amplia, añade 2 cucharadas de AOVE y rehoga la parte blanca de 2 puerros grandes picados. Cocina a fuego lento durante 8-10 minutos hasta que estén muy tiernos para asegurar el cuerpo de la crema.
  • Incorpora a la olla los tallos de espárragos troceados y vierte 700 ml de caldo de verduras casero. Sube el fuego hasta que hierva y, tras el primer hervor, deja cocer a fuego medio durante unos 15 minutos.
  • Retira la olla del fuego y añade 150 ml de leche evaporada. Este ingrediente sustituye a la patata y a la nata, aportando proteínas y calcio con muy poca grasa.
  • Tritura el conjunto a máxima potencia hasta que no queden grumos. Salpimenta al gusto con sal y pimienta negra recién molida y añade la pizca de nuez moscada y un hilo de AOVE.

Notas

  • Toque de proteína: añade un huevo cocido picado por encima. Aporta saciedad, proteínas de calidad y un contraste de textura perfecto con la cremosidad de la leche.
  • Batch cooking: puedes congelar la crema, pero hazlo antes de añadir la leche evaporada. Así, al recalentarla y añadir el lácteo, parecerá recién hecha.
  • Disfrútala en frío: en verano, sírvela tipo vichyssoise. La leche evaporada la mantiene ligera y refrescante sin la pesadez de la nata.
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