Champiñones al ajillo

 

Champiñones al ajillo

Una versión ligera y nutritiva de un clásico mediterráneo. Bajos en calorías, ricos en antioxidantes y perfectos como guarnición o cena rápida.
Tiempo de preparación 5 minutos
Tiempo de cocción 10 minutos
Tiempo total 15 minutos
Raciones 2 personas

Ingredientes
  

  • 500 g de champiñones limpios 6 tazas de champiñones laminados
  • 4 dientes de ajo grandes
  • 3 cdas de Aceite de Oliva Virgen Extra AOVE
  • 1 guindilla cayena opcional
  • 1 manojo de perejil fresco picado
  • 1 chorrito de zumo de limón o vino blanco
  • Sal y pimienta negra al gusto

Elaboración paso a paso
 

  • Frescos: en una sartén amplia, calienta el aceite de oliva a fuego medio. Añade los ajos laminados y la guindilla. Cocina hasta que el ajo esté ligeramente dorado y haya aromatizado el aceite.
    Congelados: calienta una sartén amplia a fuego muy alto sin nada de aceite al principio.
  • Frescos: sube el fuego a temperatura media-alta y añade los champiñones laminados. Es importante no amontonarlos demasiado para que se doren en lugar de soltar mucha agua. Saltea durante 6-8 minutos removiendo ocasionalmente.
    Congelados: añade los champiñones directamente del congelador (sin descongelar). Cocínalos a fuego fuerte durante 5-7 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que veas que han soltado toda su agua y esta se ha evaporado por completo.
  • Frescos: cuando los champiñones estén tiernos y dorados, añade el chorrito de limón o vino blanco. Sube el fuego un minuto para que el líquido se reduzca y se concentren los sabores.
    Congelados: añadir las grasas y el sabor: Una vez que la sartén esté seca y los champiñones empiecen a dorarse, haz un hueco en el centro y añade las 3 cucharadas de AOVE, los ajos laminados y la guindilla.
  • Frescos: condimenta con sal y pimienta al gusto. Apaga el fuego, añade el perejil fresco picado y mezcla bien para que el calor residual libere el aroma de la hierba.
    Congelados: baja el fuego a temperatura media y saltea todo junto durante 3-4 minutos. Al añadir el ajo ahora, evitamos que se queme mientras el champiñón soltaba su humedad. Añade el chorrito de limón (ayuda a que no se oscurezcan demasiado), salpimenta y termina con el perejil fresco picado.

Notas

  • Consejo pro: si son frescos, no laves los champiñones bajo el grifo; usa un paño húmedo para evitar que absorban agua y queden gomosos.
  • Variación: puedes añadir unos taquitos de jamón ibérico o tofu ahumado para aumentar el contenido proteico de la receta.
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