
Alcachofas salteadas con puerro y gambas
Un plato ligero, saciante y cargado de beneficios para la salud hepática. Esta receta combina la fibra prebiótica de la alcachofa y el puerro con la proteína magra de las gambas. Ideal para cenas saludables o como guarnición estrella en una dieta de control de peso.
Ingredientes
- 400 g de corazones en conserva o congeladas 8 alcachofas frescas
- 200 g de gambas peladas
- 2 puerros solo la parte blanca
- 2 dientes de ajo
- 2 cdas de Aceite de Oliva Virgen Extra AOVE
- Sal y pimienta negra al gusto
- 1 pizca de pimentón de la Vera opcional
- Jugo de 1/2 limón
- 1 puñadito pequeño de perejil fresco
Elaboración paso a paso
- De bote: escurre y enjuágalas muy bien para quitar el exceso de sal de la conserva. Sécalas a conciencia con papel de cocina y córtalas por la mitad (o en cuartos si son muy grandes) para que se doren bien.Congeladas: cocina al vapor 5-6 minutos hasta que dejen de estar duras.Frescas: retira las hojas exteriores y corta las puntas. Lamínalas y resérvalas en agua con limón para evitar la oxidación. Cuece las alcachofas al vapor o en agua hirviendo durante 8-10 minutos hasta que estén tiernas. Escurre y reserva.
- En una sartén con AOVE, dora el puerro picado y los ajos a fuego medio-bajo hasta que estén melosos.
- Sube el fuego a medio-alto. Añade las alcachofas y deja que se marquen bien (que se doren un poquito por fuera) antes de moverlas demasiado.
- Incorpora las gambas. Como las alcachofas ya están "cocidas", solo necesitamos 2-3 minutos para que las gambas se hagan y los sabores se integren.
- Apaga el fuego, añade el pimentón y el perejil fresco picado. Mezcla suavemente y, justo antes de servir, riega con un chorrito de jugo de limón fresco. Sirve inmediatamente.
Notas
- Secado clave: si usas alcachofas de bote, sécalas muy bien con papel de cocina. Así quedarán doradas y no blandas.
- Aprovecha el jugo: si la conserva es de calidad (agua, sal y ácido ascórbico) usa dos cucharadas del caldo del bote para ligar una salsa ligera (trabazón)
- Gambas al punto: no las sobrecocines. En cuanto cambien de color, apaga el fuego.



